MANTENIMIENTO DE PRENSAS MECÁNICASY EL COSTE DE NO HACERLO O HACERLO MAL

Una prensa mecánica bien mantenida puede trabajar durante décadas. Una prensa mal mantenida ocasiona rechazos de piezas, y cuando falla, lo hace en el peor momento posible. La diferencia entre los dos escenarios no es de suerte — es de metodología.

Mantenimiento Febrero 2025 Mayo 2026 14 min de lectura

Lo que se desgasta, por qué y en qué orden importa

Una prensa mecánica es una máquina de impacto repetitivo. Cada golpe transmite fuerzas que pueden ir de unas pocas toneladas a varios centenares, multiplicadas por millones de ciclos a lo largo de la vida de la máquina. Ese impacto sostenido produce un desgaste que no es un fallo — es física. El objetivo del mantenimiento no es eliminar el desgaste, sino mantenerlo dentro de límites conocidos para que nunca sorprenda.

Los sistemas con mayor criticidad de desgaste en una prensa mecánica excéntrica son cinco: los cojinetes y casquillos del cigüeñal, las guías de la corredera, el conjunto freno-embrague, el propio sistema de lubricación, y — en las prensas de carrera variable — el conjunto de cambio de carrera.

Cojinetes y casquillos del cigüeñal

Casquillo de bronce gripado en cigüeñal de prensa mecánica por fallo de lubricación
Bronce agarrado — consecuencia directa de un fallo de lubricación no atendido

El cigüeñal convierte el giro del volante en el movimiento alternativo de la corredera. Gira sobre cojinetes o casquillos normalmente de bronce que soportan los esfuerzos combinados de flexión, compresión y fatiga de cada golpe. Cuando la lubricación falla o la prensa trabaja sistemáticamente cerca de su límite de tonelaje, estos apoyos son los primeros en deteriorarse. El desgaste empieza como ruido sordo o vibración anómala y se manifiesta con movimientos laterales o axiales del cigüeñal

Cigüeñal de prensa mecánica desgastado por rodamiento bloqueado y falta de lubricación
Cigüeñal desgastado por rodamiento bloqueado — avería que comienza sin síntomas claros

Guías de la corredera

Técnico ESNA ajustando guías de corredera en prensa mecánica excéntrica
Ajuste de guías de corredera — operación que requiere medición y simetría

Las guías mantienen la corredera alineada con la mesa. La holgura entre la corredera y sus guías es el parámetro técnico más relevante para la precisión de las piezas producidas. Cuando esa holgura supera los límites del fabricante, el troquel empieza a recibir cargas excéntricas: la pieza sale con rebabas o fuera de tolerancia, y el troquel — que puede ser el activo más caro asociado a la prensa — se desgasta de forma acelerada y asimétrica. Lo grave es que este proceso es silencioso. Muchos talleres lo detectan solo cuando el control de calidad rechaza un lote completo.

Como referencia de tolerancias: en prensas de cuello de cisne con guías planas, la holgura de cada guía individual debería estar entre 0,03 y 0,05 mm. En prensas que trabajen en caliente se admiten holguras algo mayores, y la tolerancia aumenta con el tamaño de la prensa. Existe además una relación directa entre la holgura de guías y el paralelismo del carro: si la corredera se ha desplazado 0,25 mm fuera de paralelo, la medición de las guías mostrará aproximadamente esa misma holgura. Cuando las guías se calientan rápidamente al ajustarlas, puede ser debido a un mal ajuste o a una carga muy desviada en el troquel; si llegan a agarrarse necesitarán un rectificado o sustitución, no solo ajuste.

Guía de corredera de prensa mecánica agarrada y dañada por exceso de carga excéntrica
Guía agarrada — el daño llega silenciosamente, primero por las piezas que salen mal

Sistema freno-embrague

Las guarniciones de fricción del conjunto freno-embrague neumático se consumen con cada ciclo de arranque y parada. A medida que se desgastan, el recorrido de frenado aumenta y el tiempo de parada de la corredera se alarga — lo que puede invalidar las distancias de seguridad calculadas para los sistemas de protección, con consecuencias que van más allá de la mecánica.

El tipo de embrague más común en las prensas modernas es el conjunto embrague-freno combinado en seco de baja inercia. En trabajo en continuo los ferodos pueden durar aproximadamente diez años; en trabajo golpe a golpe el desgaste es mayor y, en función del tipo de trabajo — tonelaje, frecuencia de los golpes, número de turnos — puede ser necesario cambiarlos al cabo de entre dos y cuatro años. No cambiar los ferodos a tiempo deriva en daños en los discos de fricción del embrague o incluso en la rotura del conjunto, una avería que multiplica el coste de la intervención.

El sistema de lubricación en sí

El aceite es la sangre de una máquina: sin aceite no funciona, y una mala distribución del aceite causa averías. No basta con comprobar el nivel del depósito — hay que verificar la presión de la bomba, que cada punto de engrase recibe la cantidad adecuada, la limpieza del aceite, del depósito y del filtro. Es la parte más vital de cualquier programa de mantenimiento.

El conjunto de cambio de carrera

En las prensas de carrera variable, el mecanismo de cambio de carrera une el cigüeñal excéntrico con la biela mediante chaveta, acoplamiento octogonal o dentado. Esta unión soporta, en cada golpe, la totalidad de la fuerza de trabajo de la prensa. Cuando el troquel incorpora muelles de expulsión, cilindros de gas o se trabaja sobre cojín hidráulico, el conjunto también absorbe el rebote al corte (snap-through) — un pico de carga inversa que se produce en la fracción de segundo posterior a la rotura del material.

Ese movimiento continuo adelante y atrás, ciclo a ciclo durante años, genera holguras progresivas en la unión. La consecuencia sobre la precisión del trabajo depende directamente del tipo de operación. En trabajos de corte o punzonado sobre chapa gruesa, una holgura moderada en el cambio de carrera raramente tiene impacto visible sobre la pieza. En estampación — especialmente en chapas finas donde las tolerancias son estrechas — esa misma holgura puede determinar que una pieza sea válida o no: el ligero movimiento no controlado del cigüeñal en el momento del conformado se traduce en variación de espesor, deformación irregular o fuera de tolerancia.

Eje de prensa mecánica con chavetero arrancado por exceso de holgura de chaveta no corregido
Eje con chavetero arrancado — consecuencia de holgura en chavetas del embrague ignorada demasiado tiempo
Una holgura que no puede corregirse en caliente

A diferencia de las guías o las guarniciones del embrague, la holgura en el cambio de carrera no puede ajustarse durante el funcionamiento normal de la prensa. Cuando supera el límite admisible, la única solución es una parada programada para desmontar el conjunto, rectificar o sustituir los componentes afectados, y volver a montarlo con los ajustes correctos. La clave del mantenimiento aquí no es la corrección — es la detección anticipada: medir la holgura periódicamente para conocer la tendencia de desgaste y planificar esa parada cuando mejor conviene al programa de producción, en lugar de esperar a que el problema se manifieste como avería mayor o rechazo de piezas.

ComponenteIndicador de alerta tempranaConsecuencia si no se actúaCriticidad
Cojinetes del cigüeñalTemperatura elevada, ruido sordo, vibraciónGripado del cigüeñal — avería catastróficaMuy alta
Guías de la correderaHolgura medida fuera de tolerancia, piezas con rebabasPérdida de precisión, daño al troquelAlta
Guarniciones freno-embragueMayor recorrido de frenado, polvo de fricción, olorTiempo de parada fuera de especificación — deterioro o rotura del embragueAlta
Cambio de carrera (prensas variables)Golpeteo al invertir la carga, variación de cotas en pieza, holgura medida crecientePiezas fuera de tolerancia en estampación — avería mayor si se ignoraMedia-alta
Rodamientos del volanteRuido continuo en marcha en vacíoRotura del rodamiento — desgaste del alojamientoMedia
Camisa bronce bielaGolpeteo en cada ciclo, holgura excesivaImprecisión dimensional, carga excéntricaMedia-alta
Sistema de lubricaciónDistribuidor sin señal visible, aceite degradadoFallo en cascada de cojinetes, guías...Alta
Criticidad: impacto potencial si el desgaste no se detecta a tiempo y se produce el fallo completo del componente.

El ciclo de trabajo cambia el desgaste

Un error habitual en la gestión del mantenimiento de prensas es aplicar el mismo programa de revisiones independientemente de cómo trabaja la máquina. El modo de trabajo y el tipo de material procesado determinan dónde se concentra el desgaste y con qué velocidad avanza.

En trabajo golpe a golpe, el sistema freno-embrague realiza un ciclo completo de embragado y frenado por cada pieza producida. Si la prensa produce 7.000 piezas por turno, las guarniciones han trabajado 7.000 veces. Las normas técnicas internacionales lo reconocen: la frecuencia de revisión del embrague debe ajustarse al número real de aplicaciones, no solo al tiempo transcurrido en el calendario.

En trabajo automático, el freno-embrague solo interviene al inicio y al final del lote. Pero aparece otro factor: el calor acumulado. El aceite del circuito de lubricación se calienta progresivamente durante producciones largas. Cuando supera su temperatura de trabajo, pierde viscosidad, la película lubricante en los cojinetes del cigüeñal se adelgaza y la protección disminuye. Una prensa que trabaja en automático durante horas necesita un sistema de lubricación en condiciones perfectas, no solo en condiciones aceptables.

El tipo de material y operación también pesa. El troquelado de chapa fina es el trabajo más benévolo para la prensa. El corte de chapa gruesa o materiales de alta resistencia genera picos de carga elevados y el fenómeno de snap-through o rebote al corte, que daña los rodamientos del volante y los casquillos de la biela de forma acumulativa. Un troquel progresivo de muchas estaciones no tolera la misma holgura en las guías que un troquel simple de corte.

La regla del 70%

El manual del fabricante establece el tonelaje máximo, la energía máxima por golpe y la velocidad máxima para cada configuración. Trabajar habitualmente por encima del 70–75% de la capacidad nominal acelera el desgaste de forma no lineal y acorta la vida útil de los componentes críticos de manera que ningún plan de mantenimiento puede compensar por completo.

La lubricación: la causa principal de las averías graves

La mayoría de las averías graves en prensas mecánicas tienen su origen, directa o indirectamente, en un fallo de lubricación. No siempre en una lubricación ausente — también en una lubricación incorrecta, degradada, contaminada o que simplemente no llega donde tiene que llegar.

"Dar un mantenimiento inadecuado a los sistemas de lubricación de una prensa es una de las mayores causas de tiempo muerto. Por alguna razón, muchos operadores que emplean sistemas de recirculación de aceite con filtros no cambian los filtros con regularidad." Michael Olle Jr., Press Service Inc. — Metalforming / PMA, 2006

La lubricación en una prensa cumple dos funciones distintas: en los cojinetes del cigüeñal crea una película hidrodinámica de presión que separa físicamente el cigüeñal del casquillo; en guías, bielas y articulaciones reduce la abrasión por deslizamiento. Si la primera función falla — por viscosidad inadecuada, temperatura excesiva o presión insuficiente — el contacto metal-metal destruye los cojinetes en cuestión de minutos. El intervalo de cambio de aceite habitual en sistemas de recirculación es de 2.000 horas de trabajo, o antes si el análisis visual o de laboratorio lo indica.

Las fugas — de aceite y de aire — son más graves de lo que parecen a simple vista. Una gota de aceite que cae cada 30 segundos supone pérdidas de unos 4 litros al mes: suficiente para vaciar progresivamente un circuito de lubricación sin que nadie lo note si no se comprueba el nivel regularmente. En el circuito neumático del embrague, la regla práctica es: si el depósito de aire pierde más de 0,7 bar por minuto con el suministro cortado, existe una fuga que debe corregirse antes de que afecte al tiempo de frenado.

Los errores más frecuentes que encontramos al realizar reparaciones

  • Distribuidor obstruido sin saberlo: el sistema centralizado funciona con normalidad aparente, pero uno o varios repartidores están bloqueados y no envían lubricante a su punto. Ese cojinete trabaja en seco hasta que falla.
  • Aceite degradado que nadie cambia: el aceite debe cambiarse cuando ha cumplido las horas de servicio indicadas en el manual, no solo cuando el nivel baja. El aceite sucio actúa como abrasivo fino sobre las mismas superficies que debería proteger.
  • Filtros no renovados al cambiar el aceite: un filtro saturado retiene las partículas metálicas y genera una restricción que reduce la presión en el circuito, precisamente cuando más importa.
  • Racor rotativo descuidado: el racor rotativo del cigüeñal requiere engrase periódico independiente. En nuestra checklist de mantenimiento es uno de los puntos que revisamos en cada intervención precisamente porque se olvida con facilidad.
El indicador que no debe ignorar

La temperatura de los cojinetes del cigüeñal es el indicador más directo del estado de la lubricación. Si sube de forma progresiva semana a semana, hay daño produciéndose en tiempo real. Un termómetro infrarrojo cuesta menos de 30 euros. Rectificar o sustituir un cigüeñal dañado cuesta entre 50 y 100 veces más.

Detectar el desgaste antes de que provoque la avería

El mantenimiento preventivo es más rentable que el correctivo. Los estudios del sector lo cuantifican: el mantenimiento de emergencia cuesta entre 3 y 5 veces más que el mismo trabajo realizado de forma programada. La diferencia la generan el trabajo urgente fuera de horario, el material defectuoso durante el fallo, la parada no planificada y, en muchos casos, los daños secundarios por efecto en cascada.

Para que una inspección periódica sea realmente informativa, los valores medidos deben compararse siempre con las mediciones anteriores de esa misma prensa — no solo con los límites del fabricante. Construir un histograma sencillo con las mediciones sucesivas de holgura de guías, temperatura de cojinetes y recorrido de frenado permite ver la velocidad real a la que se está produciendo el desgaste y predecir cuándo llegará al límite de tolerancia. Sin este histórico, una holgura de 0,06 mm puede parecer aceptable; con él, puede ser la señal de que en dos meses se superará el límite si el ritmo de desgaste continúa.

Los parámetros que conviene medir y registrar periódicamente son:

  • Holgura de las guías de la corredera — con reloj comparador apoyado en la corredera. El valor de la última medición solo tiene sentido si se compara con el de la anterior: lo que importa es la tendencia, no el dato aislado.
  • Recorrido de frenado del embrague — el ángulo de parada de la corredera debe ser estable. Si aumenta semana a semana, las guarniciones están desgastadas o la presión de aire es excesiva.
  • Temperatura de los cojinetes del cigüeñal — al inicio del turno y tras dos horas de trabajo continuo. Cualquier tendencia al alza es una señal de alerta.
  • Estado del aceite de lubricación — color, turbidez y presencia de partículas metálicas. Un aceite oscuro y turbio indica contaminación activa o desgaste en curso.
  • Holgura del cambio de carrera y de los cojinetes de biela — en prensas de carrera variable, medir periódicamente la holgura en el conjunto de cambio de carrera es la única forma de anticiparse a un problema que no puede corregirse sobre la marcha. La medición en sí es sencilla con reloj comparador; lo valioso es el histórico que permite ver la velocidad de desgaste y planificar la parada correctiva antes de que el problema afecte a la calidad o provoque una avería mayor.

La persona que más sabe de la prensa no es el técnico de mantenimiento

Es el operario. Trabaja con esa prensa todos los días, escucha su ritmo habitual, nota cuándo la pieza sale diferente, cuándo el ruido cambia. Si algo falla, suele ser el primero en percibir las señales — mucho antes de que sean visibles para quien solo visita la máquina de forma periódica.

"El operario es la faceta más importante de un programa responsable y seguro de mantenimiento preventivo para prensas mecánicas. Puede detectar con frecuencia los problemas lo suficientemente temprano como para evitar un daño mayor y duradero en los componentes y en los herramentales de la prensa." James A. Szumera — The Metal Stamping Process, citado en Metalforming / PMA

Pero ese conocimiento solo tiene valor si existe un canal para comunicarlo y alguien que lo escuche y registre. Al inicio de cada turno el operario debería hacerse preguntas concretas: ¿La prensa suena igual que ayer? ¿La corredera se desliza con suavidad en todo su recorrido? ¿Hay fugas en las líneas de lubricación? ¿El embrague o el motor suenan forzados? ¿Las presiones en las líneas son las correctas? Cualquier anomalía comunicada a tiempo vale más que cualquier inspección periódica. La clave está en que la empresa haya establecido un procedimiento claro para recibirla y actuar — no para archivarla.

La limpieza como herramienta de diagnóstico

Una prensa limpia permite al operario y al técnico detectar rápidamente los problemas en el momento en que empiezan. Las fugas de aceite, las fugas de aire, las grietas incipientes y el polvo de fricción del freno son fáciles de ver en una máquina limpia — y prácticamente invisibles en una que no lo está. Mantener la prensa limpia no es una cuestión estética: es la primera medida de diagnóstico preventivo.

Documentar el mantenimiento: obligatorio y rentable

Existe un patrón que se repite con demasiada frecuencia: cuando una prensa falla de forma grave y se pide el historial de mantenimiento, no existe, está incompleto, o está en la memoria de alguien que ya no trabaja en la empresa. Es en ese momento cuando el valor del registro se hace evidente — a destiempo.

Un registro bien llevado aporta en tres planos:

  • Técnico: los valores medidos en cada visita solo tienen sentido si se comparan con los anteriores. Sin historial, cada inspección empieza desde cero y es imposible detectar tendencias de desgaste antes de que lleguen al límite.
  • Legal: en España, Francia y el Reino Unido el registro de intervenciones en prensas mecánicas es legalmente obligatorio y debe estar disponible para la Inspección de Trabajo, los servicios de prevención y los representantes de los trabajadores. Un registro inexistente o desactualizado agrava significativamente la posición del empresario ante un accidente o una inspección.
  • Económico: las empresas que documentan su mantenimiento pueden planificar sus paradas en períodos de menor carga, en lugar de verse obligadas a reaccionar a una avería en mitad de una campaña de producción.

El formato no tiene que ser sofisticado. Fecha, parámetros medidos, acciones realizadas, observaciones del operario y firma del responsable. Lo que importa es que exista, que sea coherente y que se consulte cuando se toma una decisión sobre la máquina.

El manual del fabricante: por qué está y por qué se ignora

El manual recoge el conocimiento técnico del fabricante sobre esa máquina en particular: las tolerancias de holgura de ese diseño, los lubricantes especificados para los materiales de sus cojinetes, los intervalos de revisión calibrados para ese mecanismo, y las instrucciones de rearme correcto después de una intervención. Contiene información que no puede encontrarse en ningún otro lugar.

Los manuales se incumplen habitualmente por tres razones: no se encuentran, sus recomendaciones se consideran excesivamente conservadoras ("llevamos veinte años y nunca hemos hecho lo que dice"), o no hay sistema para aplicarlas. Los tres son errores reales con consecuencias reales.

Caso real — repuestos fuera de especificación

Cliente: «No me funciona bien el sistema de elevación de la prensa.» La prensa llega al taller. Se revisa: el husillo no es de nuestra fabricación, el paso de rosca cambia a mitad de recorrido, la corona de elevación no está templada por inducción. Resultado: desmontar todo lo que había hecho el «taller de confianza», fabricar las piezas correctas, volver a montar. Doble gasto de dinero y tiempo.

Las piezas de prensa no son piezas genéricas. Cada componente tiene una especificación de material, tratamiento y geometría que determina su comportamiento bajo carga dinámica. Un repuesto aparentemente válido puede fallar en las primeras horas o degradar silenciosamente la precisión de la máquina.

Lo que cuesta no mantener una prensa correctamente

El coste del mantenimiento deficiente raramente se calcula bien porque la factura más visible — la reparación — no es la más grande. Los costes reales tienen varias capas:

La reparación de emergencia

Sustituir un cigüeñal gripado o unas guías desgastadas más allá del límite es entre 3 y 5 veces más caro que el mismo trabajo realizado de forma programada. En una avería imprevista coinciden el trabajo urgente, la dificultad de encontrar piezas en stock para máquinas antiguas, y el tiempo de realización de las mismas al no haber sido programada la reparación — usted no es el único cliente con una prensa parada, y nadie va a dejar todo lo que está haciendo para atenderle.

La parada no planificada

Una empresa que trabaja con compromisos de entrega en just-in-time no puede comunicar a su cliente que la prensa se ha averiado. Las consecuencias incluyen penalizaciones contractuales, envíos urgentes a costes que pueden triplicar el flete ordinario, y el daño reputacional con el cliente.

El material rechazado

Una prensa con guías desgastadas produce piezas fuera de tolerancia. Si el problema lo detecta el cliente, el coste añade la gestión de la reclamación y la posible devolución del lote completo.

El daño al troquel

Cuando una prensa trabaja con holguras excesivas en las guías, el troquel recibe cargas excéntricas para las que no fue diseñado. Los pilares guía se desgastan de forma acelerada y en casos extremos se produce la rotura de punzones. Reparar o sustituir un troquel progresivo puede costar fácilmente entre 5.000 y 50.000 euros.

Recomendación de ESNA

La recomendación que damos a cualquier empresa que opera prensas mecánicas es la misma: estamos a su disposición. Llámenos, planifique sus revisiones, deje hueco en el programa para las reparaciones necesarias que indiquen nuestros técnicos. No espere a la inevitable avería.


Preguntas frecuentes

Los componentes con mayor desgaste son los cojinetes y casquillos del cigüeñal, las guías de la corredera, las guarniciones del freno-embrague neumático, el sistema de lubricación y — en las prensas de carrera variable — el conjunto de cambio de carrera. En operaciones de estampación de chapa fina, este último puede ser determinante para la validez de la pieza: la holgura acumulada en la unión con el cigüeñal se traduce en variación dimensional que no puede corregirse en caliente, solo planificando una parada para desmontaje y ajuste. La velocidad de desgaste de todos ellos depende del ciclo de trabajo, el material procesado, la correcta lubricación y la regularidad del mantenimiento.

Sí. El trabajo en golpe a golpe somete al freno-embrague a un ciclo completo por cada pieza producida, generando mayor desgaste de guarniciones por unidad producida. El trabajo en automático produce un desgaste más uniforme pero acumula calor en el aceite durante producciones largas, lo que exige un sistema de lubricación en perfectas condiciones. Las normas técnicas indican que la frecuencia de revisión del embrague debe ajustarse al número real de aplicaciones, no solo al tiempo transcurrido.

Es la principal causa de las averías graves. Los errores más frecuentes no son la ausencia total de aceite, sino distribuidor obstruido sin detectarlo, aceite degradado que nadie cambia según las horas de trabajo, o filtros sin renovar. La temperatura de los cojinetes del cigüeñal — fácil de medir con una pistola infrarroja — es el mejor indicador del estado real de la lubricación.

Ruidos nuevos o cambio en el patrón sonoro; temperatura elevada en cojinetes, freno o embrague; piezas fuera de tolerancia o con rebabas; mayor recorrido de frenado; vibración en el bastidor; fugas de aceite visibles; consumo de aire irregular. Ninguna de estas señales debe ignorarse: siempre indican un problema que será más caro cuanto más tarde se atienda.

En España, Francia y el Reino Unido el registro de intervenciones en prensas es legalmente obligatorio y debe estar disponible para la Inspección de Trabajo. Más allá de la obligación legal, el registro es la única herramienta que permite detectar tendencias de desgaste y planificar las paradas con antelación — en lugar de reaccionar a averías imprevistas en los peores momentos.

¿Cuándo fue el último mantenimiento?

Si no lo recuerda con precisión, probablemente sea el momento. Realizamos revisiones completas con informe documentado de todos los parámetros clave y plan de actuación. Llevamos más de 70 años con estas máquinas.

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Fuentes y referencias

  1. Tom Flogel & George Schreck, Komatsu America — «Measuring and Troubleshooting Press Clearances», MetalForming magazine, diciembre 2001. (Tolerancias de guías; cuantificación de fugas; tiempo de parada.)
  2. Michael Olle Jr., Press Service Inc. — «Care Your Equipment», Metalforming / PMA, 2006. (Sistemas de lubricación; errores frecuentes en campo.)
  3. James A. Szumera — The Metal Stamping Process, citado en Metalforming / PMA. (Rol del operario en el mantenimiento preventivo.)
  4. HSE — Health and Safety Executive (UK) — Safe use of power presses, HSG236, 2.ª ed., 2003. (Marco de revisión periódica; registro obligatorio; caso real de mantenimiento documentado.)
  5. David A. Smith — Fundamentals of Pressworking, cap. 10: «Press Inspection and Maintenance», Society of Manufacturing Engineers (SME), 1994. (Procedimientos de medición; análisis de fallos; lubricación en prensas de gran tonelaje.)
  6. INRS — Institut National de Recherche et de Sécurité (Francia) — ED 781: Presses mécaniques — Vérifications, 3.ª ed., 2011. (Marcos regulatorios europeos; frecuencias de revisión.)